Home | 24 de Julio de 2017 | La Habana, Cuba

De Autores y de Obras

PALABRAS DE PRESENTACION A PIN DE LA PARRA Y SU FILM WAN PIPEL, DURANTE LA SEMANA DE CINE HOLANDES EN LA HABANA.

Excelencia, señor embajador del reino de los Países Bajos, Unbert Braackhuis

Excelencia, señor Herman Van Hoff, Director de la Oficina Regional de la UNESCO.

Estimados Pim de la Parra, Martin Vanwaardenberg y Olivia Bunning, representantes de la cinematografía holandesa que nos visitan

Maestro Julio García Espinosa que nos complace con su presencia en esta sala.

Estimados amigos, y público todo interesado en el buen cine:

Hace algo más de un año, en Aruba, nuestro invitado especial y homenajeado en la noche de hoy, el querido amigo y notable cineasta surinamés Pin de la Parra,  me decía que entre sus sueños en la vida,  en medio de su intensa y apasionante carrera como cineasta, siempre estuvo visitar Cuba; más no como turista si no acompañado de su obra para compartirla con un público y una cinematografía que aprendió a apreciar desde sus días de estudiante de cine en Holanda.

La fortuna ha querido que esta noche, gracias a la semana de cine holandés,  podamos reconocer en Pin de la Parra,  con su presencia  y con la exhibición   de su emblemática película Wan Pipel, un realizador y un film que son,  desde hace muchos años,  clásicos  referentes en la múltiple y diversa aventura en la que varias generaciones de cineastas del Caribe hemos venido construyendo la auténtica imagen de nuestras culturas y naciones.

Cuando en 1962 -64, Pim, asistía a las salas de clases de la Academia Holandesa de Cine y Televisiòn, cursos a los que su proverbial inquietud iconoclasta no le permitió finalizar,  nadie sospechaba que el joven surinamés, -aun joven e igualmente iconoclasta- iniciaba el camino que lo llevaría a fundar y dirigir Skoop en 1963, la principal revista de cine de Holanda. Pim , una suerte de Imán cinematográfico, trajo a las páginas de la revista la actualidad sobre las corrientes de vanguardia del cine en aquellos años efervescentes:  el free cinema inglés, la nouvelle vague, las resonancias de Cahier du Cinema  , junto a la revisión y critica del cine holandés del momento , en tanto  - vale recordarlo esta noche- , el propio Pim , su director,  recibía mensualmente la revista Cine Cubano,  con  el cuerpo de ideas que generaban entonces  los cineastas cubanos y sus pares latinoamericanos ;  a la vez que se convertía a sí mismo en el más atento coleccionista de las obras del cine cubano de aquellos años fundacionales y trascendentes de finales de la década.

Lo dicho sólo apunta a lo que ha sido y es en Pim  desde sus años mozos una segunda naturaleza : la pasión por el cine, la permanente y renovada inquietud que hace de su vida un constante desafío al que siempre responde con un nuevo film, no importa cuáles hayan sido o sean las dificultades si de manera ejemplar hoy puede mostrar a las nuevas generaciones de cineastas  la realización de más de un centenar de films haber renovado con sus obras  el cine holandés, haber revelado en su complejidad, riqueza y conflicto la realidad multiétnica de su querido Suriname , precisamente con la película que hoy disfrutaremos,  Wan Pipel, el primer largometraje realizado en el país luego de su independencia en 1975, y la creación de la Academia del Cine de Suriname.  Mucho más podríamos reconocer en la entrega, el compromiso y los aportes de esta imprescindible figura del cine caribeño pero aquí me detengo, para tan sólo significar que en Wan Pipel, se revela la capacidad del arte para penetrar,  sintetizar  y hacer trascender en la diversidad posible de sus lecturas, complejos y sensibles asuntos de la realidad, de nuestra realidad.

Wan Pipel  entró en la leyenda el cine de nuestros países siendo su impacto (aún hoy) en la sociedad surinamesa en particular, en las Antillas holandesas y en el mosaico de de naciones y culturas que es el Caribe todo
una incitación a la comprensión y asunción de la diversidad étnica y cultural esencial al reconocimiento de quienes somos, esencial para la posibilidad de estructurar la sociedad en que vivimos y el mundo posible de la manera más humana.  Entonces Wan Pipel también nos invita, a los espectadores cubanos , en los fundamentos del conflicto que expone su historia , a apreciar,  a sentir y reflexionar sobre el único modo de ser hombres y mujeres con un sentido integral de identidad como cubanos, como caribeños,  que es hacer,  como en el film , cenizas los prejuicios venciendo con convicción y en plenitud las barreras éticas, culturales, que en ocasiones desafían la legítima aspiración de  reconocernos en la integralidad de nuestra espiritualidad, de nuestra real identidad  y salvando las diferencias de contexto con respecto a Roy y Rubia en Wan Pipel,  dialoguemos también con cuanto nos dicen.  

Ya veremos en Wan Pipel (Un Pueblo),   un carné de identidad de Suriname  y del Caribe mismo;  en su complejidad el  conflicto de un hombre  en la diáspora, y el amor,…. Y como  antes les  decía también  el obstinado amor de Pin de la Parra al cine, y su valor para defenderlo.
En nombre del cine cubano que has sabido apreciar y del publico de este país que siempre has querido
Bienvenido Pin de la Parra, el cineasta, el amigo.

Rigoberto Lopez.
La Habana, Mayo 17-2013.  Cine Charles Chaplin.
 

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