Home | 20 de Septiembre de 2017 | La Habana, Cuba

Muestra - Historia

Rompiendo la espiral del silencio en el audiovisual del Caribe.

En principio, el Caribe es un remolino,
Una embriaguez del pensamiento o del juicio,
Una necesidad del remolino y del encuentro,
Y de la convergencia de las voces.

(Créolisation, identities, relation dans la Caraibe)
Edouard Glissant.

El Caribe y sus islas remiten a un universo plural, pero al mismo tiempo a una identidad compartida, resultado de los avatares de una común y azarosa historia. Reino de lo inesperado y la metáfora; puente de islas por el que se han entrecruzado, de modo intenso, razas y culturas en constantes migraciones, que han hecho del viaje motivo de permanentes hallazgos, encuentros y reencuentros, sumas y síntesis transformadas para ser el espacio rico y otro que es el Caribe: ámbito maravilloso de convivencia de lo único y lo diverso.

Sus culturas se han manifestado espléndidamente en su música y danza, en la plástica, la artesanía popular, y en la literatura, sin embargo han tenido una expresión mucho más limitada y dispersa en su producción audiovisual, no obstante su enorme potencial creativo y el número de realizadores con reconocido prestigio internacional que proceden de este crisol de islas.

La visualidad caribeña ha permanecido, por lo general, en los márgenes de los centros de promoción y distribución hegemónicos. Con la excepción de Cuba, la industria cinematográfica y audiovisual en esta zona del mundo no ha tenido un apoyo sostenido, aún después de que algunos filmes probaran su eficacia y su indiscutible nivel artístico en el pasado siglo. Como resultado, en muchas ocasiones nos encontramos ante una producción cinematográfica fragmentada, marginalmente representada y sin acceso a la difusión internacional. El intercambio entre cineastas del Caribe no tiene la sistematicidad o frecuencia que aconseja el momento actual, lo que, de lograrse, haría más dinámico y productivo el conocimiento mutuo y la interacción de nuestra producción audiovisual.

Muestra Itinerante del Cine del Caribe como proyecto regional.

Ante esta realidad, durante la celebración del  I Festival de Cine Cubano en Jamaica, efectuado en Kingston, del 14 al 18 de junio del año 2005, cineastas y autoridades culturales cubanas y jamaicanas presentes en dicho evento coincidieron en la  conveniencia de organizar un evento regional que funcionase como punto de encuentro de nuestra producción audiovisual y como medio para el conocimiento y reconocimiento mutuo de nuestras identidades a partir de visiones que trasciendan los estereotipos impuestos por los grandes centros hegemónicos de producción y difusión audiovisual que dejan fuera la diversidad y riqueza de los países caribeños.

Para la creación de este evento regional se tiene en cuenta que:

  • El cine y el audiovisual pueden hacer una importante contribución al conocimiento y reconocimiento de nuestras culturas, a la reafirmación de nuestras identidades y a la colaboración e integración regional. La posibilidad de apreciar obras de autores caribeños dentro de la región favorece el diálogo con las diversas realidades de nuestras naciones, al tiempo que revelan el sentido de pertenencia a una herencia histórica y cultural comunes.
  • La creación cinematográfica y audiovisual en el Caribe puede ser un acto descolonizador, liberador, una respuesta desde el pensamiento y el arte autóctono a los estereotipos que, en tanto visiones ajenas, reproducen en la pantalla una visión reductivista de nuestras sociedades, historias y culturas.  Rescatar al espectador nacional para las producciones del cine y el audiovisual caribeños se corresponde con los propósitos de desarrollar los niveles de educación y cultura en nuestros respectivos países, sobre la base de la preservación y defensa de sus valores identitarios, y la rica apreciación de la nuestra diversidad cultural y espacios comunes.
  • La producción cinematográfica y audiovisual en el Caribe puede contribuir a la  promoción de valores universales como la tolerancia, el respeto y la dignidad, así como al enriquecimiento de la innovación artística y sus múltiples discursos.
  • El cine, como expresión, implica y convoca a la literatura, la música y las demás artes.  En la riqueza intelectual de estos países, así como en su herencia tangible e intangible, reside la posibilidad de colocar, a través de sus producciones cinematográficas y audiovisuales, la auténtica imagen del Caribe y sus pueblos en el mapa global.
  • La revitalización del movimiento cinematográfico y audiovisual en la región representa un importante proyecto de colaboración e integración a partir de las facilidades que brindan las cercanías geográficas, culturales y la proximidad de los niveles de desarrollo económico, sobre lo cual existe, además, un innegable consenso en los ámbitos académicos y gubernamentales de la región.
  • La presencia de obras y autores de los países del Caribe en los cines y otros espacios de exhibición de la región posibilitaría, a partir del conocimiento y la interacción de nuestra producción cinematográfica, un enriquecimiento mutuo de de relizadores y espectadores, además de ofrecer valiosas oportunidades de cooperación e intercambio en materia audiovisual.

De este modo, se proyecta la Muestra Itinerante de Cine del Caribe como una alternativa contra el aislamiento de nuestras cinematografías y la unipolaridad de las imágenes que de nosotros circulan por el Caribe y el mundo.

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